
Durante la última década, tecnologías de IA como el aprendizaje automático y el aprendizaje profundo han encontrado numerosas aplicaciones en medicina. Desde la predicción de brotes de enfermedades hasta la personalización de planes de tratamiento, la IA ofrece oportunidades sin precedentes. Empresas como Google Health e IBM Watson están a la vanguardia de esta revolución. Sin embargo, las consideraciones éticas y la privacidad de los datos siguen siendo desafíos clave.
